El Bautismo fue un mandato divino que Cristo dio a sus Apóstoles para salvar a las personas e integrarlos a la Iglesia.
Mateo 28:19. “Vayan, pues, a las gentes de todas las naciones, y háganlas mis discípulos; bautícenlas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”.
Juan 3:5. “Jesús le contestó: Te aseguro que el que no nace de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”.
Mateo 3:11. “Yo, en verdad, los bautizo con agua para invitarlos a que se vuelvan a Dios; pero el que viene después de mí los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego. Él es más poderoso que yo, que ni siquiera merezco llevarle sus sandalias”.
Hechos 2:38. “Pedro les contestó: —Vuélvanse a Dios y bautícese cada uno en el nombre de Jesucristo, para que Dios les perdone sus pecados, y así él les dará el Espíritu Santo”.
A diferencia de las sectas modernas, la Iglesia Ortodoxa siempre ha practicado el bautismo de los niños tal como se hizo desde el principio.
Mateo 19:14. “Entonces Jesús dijo: —Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de los cielos es de quienes son como ellos”.
Si bien la práctica común entre los cristianos occidentales (católicos) es derramar agua sobre la cabeza del niño para bautizarlo, lo mas correcto y apegado a la tradición de los Apóstoles es bautizar sumergiendo al niño tres veces en el agua.
Mateo 3:16. “En cuanto Jesús fue bautizado y salió del agua, el cielo se le abrió y vio que el Espíritu de Dios bajaba sobre él como una paloma”.
Hechos 8:36-38. “Más tarde, al pasar por un sitio donde había agua, el funcionario dijo: —Aquí hay agua; ¿hay algún inconveniente para que yo sea bautizado? 38 Entonces mandó parar el carro; y los dos bajaron al agua, y Felipe lo bautizó”.

Se consideró al bautismo esencialmente como nuevo nacimiento y resurrección.
1 Pedro 3:20-21. “Éstos habían sido desobedientes en tiempos antiguos, en los días de Noé, cuando Dios esperaba con paciencia mientras se construía la barca, en la que algunas personas, ocho en total, fueron salvadas por medio del agua”.
1 Cor. 10:1. No quiero, hermanos, que olviden que nuestros antepasados estuvieron todos bajo aquella nube, y que todos atravesaron el Mar Rojo.
Rom. 6: 3-5 “¿No saben ustedes que, al quedar unidos a Cristo Jesús en el bautismo, quedamos unidos a su muerte? 4 Pues por el bautismo fuimos sepultados con Cristo, y morimos para ser resucitados y vivir una vida nueva, así como Cristo fue resucitado por el glorioso poder del Padre. 5 Si nos hemos unido a Cristo en una muerte como la suya, también nos uniremos a él en su resurrección”.
El Bautismo es el sacramento que perdona los pecados y reviste de Cristo a las personas.
Hechos 22:16 “Y ahora, no esperes más. Levántate, bautízate y lávate de tus pecados, invocando el nombre del Señor”.
Efesios 5:26 “Esto lo hizo para santificarla, purificándola con el baño del agua acompañado de la palabra”.

