Santa Damiana y las 40 Vírgenes

Alrededor del fin del tercer siglo, había un cacique en las regiones egipcias de Borolos y Zahfaran, llamado Marcos. Cuando su hija Damiana cumplió un año de edad, su padre la llevó a la iglesia en el monasterio de El-Maima, ofreció limosnas, prendió velas y pidió la bendición de Dios para su ella.

A los quince años, su padre le pidió casarse con uno de sus amigos pero no aceptó, ya que se había consagrado a Cristo y nunca se casaría. Entonces él le construyó a su hija una casa fuera de la ciudad, para que viviera como monja al lado de 40 amigas que compartían su vocación, todas ellas solteras y vírgenes.

En ese tiempo, el Emperador Diocleciano desató fuertes persecuciones contra los cristianos. Marcos, el padre de Damiana, aceptó adorar a los ídolos a cambio de un puesto mas alto en el gobierno, pero después se arrepintió, se persignó frente a Diocleciano y dio testimonio de la fe de Cristo, siendo decapitado poco después.

Poco después, Santa Damiana fue torturada frente a sus amigas, pero ella les dijo “No se lloren, mis hermanas, nuestro Señor Jesucristo era torturado y matado porque nos amaba, aunque él nunca cometió ni un pecado. ¡Cuánto más yo debería abrazar la muerte en Su nombre, especialmente si la gloria celestial me espera!”

La noche siguiente, Santa Damiana fue curada milagrosamente por el arcángel Miguel. El comandante, asombrado, derramó aceite hirviendo sobre la santa, pero el arcángel impedía que ella se quemara. Los soldados ahí presentes se convirtieron al Cristianismo pero Damiana fue decapitada junto con las cuarenta vírgenes y otros 350 cristianos confesos.

Posteriormente cesaron las persecuciones y el Emperador Constantino ordenó la destrucción de los ídolos, construyendo iglesias en honor de los mártires. Helena, madre del Emperador, viajó a Zahfaran para edificar una iglesia en el sitio donde encontró los cuerpos incorruptos de la santa y sus amigas.

2017-12-01T04:21:26+00:00